Por Editor Backus AB InBev
Comunicaciones Externas

Arte milenario y las maestras del telar

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Aproximadamente hace 6 mil años se comenzaron a crear los primeros tejidos en el Perú, según narran los historiadores. Estos trabajos hechos a mano utilizaron como primer material el algodón y, desde un inicio, plasmaron en sus diseños figuras de animales míticos como el cóndor y el jaguar, o figuras geométricas.

Posteriormente, esta técnica fue adoptada en culturas como Paracas, Moche, Nasca o Wari, y gracias a la domesticación de camélidos como la llama y la alpaca, la producción de estos telares fue en aumento.

La labor del tejido involucraba a los habitantes de todas las edades, y era una de las actividades que sostenían económicamente a las comunidades No es sino hasta el surgimiento de la Cultura Inca, que el tejido alcanza su máximo desarrollo. Aquí, ya se comienzan a apreciar figuras más perfectas y mejores acabados. Cuando llegaron los españoles, a fines del siglo XVI, la textilería tradicional fue preservada gracias a las mujeres andinas, quienes transmitieron el saber a través de las generaciones.

“Desde que era muy niña siempre vi a mi madre tejer” comenta Presentación, una de las maestras tejedoras de Chari, comunidad ubicada a 100 kilómetros de la ciudad del Cusco. Ella comenta que a partir de los 10 años ya elaboraba sus propios telares, siguiendo la técnica ancestral de telar a cintura y teñido a través de pigmentos naturales. Lamentablemente, con el paso de los años, esta actividad dejó de ser el principal financiamiento de las familias cusqueñas, cuyos integrantes comenzaron a dedicarse a otras actividades que les brindaban mayores ingresos. Si bien las tejedoras sabían que en sus manos poseían un increíble arte, no percibían que su trabajo era apreciado como debería.

“Desde que era muy niña siempre vi a mi madre tejer” comenta Presentación, una de las maestras tejedoras de Chari, comunidad ubicada a 100 kilómetros de la ciudad del Cusco.

Sin embargo, para Presentación y su comunidad entera, todo cambió a partir del 2015. Cerveza Cusqueña y Fundación Backus decidieron apoyar la puesta en valor de esta tradición milenaria con la campaña “Cusqueña Telar”. En un principio, las maestras tejedoras del Cusco, personalizaron diversas prendas (casacas, mochilas, zapatillas) que el público podía adquirir mediante una promoción. Luego de este primer paso, vimos que la maravillosa habilidad de las tejedoras podía lograr cosas aún más grandes.

Es así que, a inicios del 2016, marcamos un hito: por primera vez se integró el telar a un panel publicitario. Largas horas de arduo trabajo y dedicación de cincuenta y cinco mujeres de cuatro comunidades altoandinas, lograron esta obra de más de 16 metros de ancho y siete de alto. El panel fue expuesto en una avenida principal de la ciudad Imperial, e inmediatamente captó la atención de los cusqueños y turistas. La campaña obtuvo tres galardones en el Festival Iberoamericano de Publicidad (FIAP) realizado en México, elevando a vista de todo el mundo el hermoso arte textil de nuestro país. La historia del telar andino en el Perú no volvió a ser la misma.

Tras dos años del proyecto, la producción de telar en las comunidades beneficiadas aumentó en 107%, cifra histórica entre las tejedoras de la zona. “Este impulso ha cambiado mi vida. Hoy mis hijos valoran a su madre como artista y creadora. Ahora siento que me respetan” comenta Herminia, mientras se reúne junto a otras tejedoras como ella en la comunidad de Chari. Hasta allí llegó el equipo de Fundación Backus y Cerveza Cusqueña, para dar el siguiente paso a esta campaña: la inauguración del “Awana Wasi” (Casa de Tejedoras, en Quechua). Este centro fue diseñado por las mismas mujeres de la comunidad y construido con materiales propios de la región. Contiene todos los materiales para la confección especializada provista de los instrumentos necesarios para lograr la calidad de los acabados, a la vez de ser un área de exposición para la venta.

La inauguración de Awana Wasi fue una fiesta donde celebramos el comienzo de una nueva aventura para nuestras maestras tejedoras. Una experiencia que acercará más nuestro arte del tejido al público peruano y extranjero. Esta es nuestra forma de retribuir el trabajo que por tantos años han realizado las mujeres andinas para enriquecer este legado. Porque no solo mantienen viva una tradición que nos hace únicos como país, sino que además nos regalan las mejores lecciones para hacer que nuestros sueños se hagan realidad: maestría, pasión y dedicación

“La inauguración de Awana Wasi fue una fiesta donde celebramos el comienzo de una nueva aventura para nuestras maestras tejedoras. Una experiencia que acercará más nuestro arte del tejido al público peruano y extranjero.”

Desde 2015, Cusqueña viene impulsando el trabajo de mujeres artesanas de cuatro comunidades cusqueñas (Choquecancha, Huarán, Chari y Ccachin) para que todo el mundo conozca el arte milenario que corre por sus manos. Recientemente se inauguró su primer Awana Wasi, o “casa del tejido”, espacio en el que seguirán tejiendo el futuro de su arte y el de sus familias.

Estas mujeres han dado un siguiente paso al incorporarse al mundo digital con un perfil en Instagram, @Tejedoras_Del_Peru, a través del cual comparten sus actividades diarias, su arte y, sobre todo, nos siguen regalando las mejores lecciones para hacer que nuestros sueños se hagan realidad: maestría, pasión y dedicación. ¡Te invitamos a seguirlas!

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